Okami, la aventura de Amateratsu

Exite la leyenda que cada año el malvado Orochi visita la aldea de Kamiki a recoger una doncella que se entrega para apaciguarle. Hace 100 años, el valeroso Nagi engañó a Orochi, y con la ayuda de la loba Shiranui logró derrotarle…hasta que alguien volvió a despertar a Orochi.

La historia de Okami se basa en la mitología japonesa, y la verdad es que la aplica perfectamente al medio, empapando desde el aspecto gráfico al sonoro. Y son los gráficos lo primero que nos llama la atención de este juego, ya que utiliza una técnica de renderizado que simula la pintura con acuarelas y pinceles típica de los grabados nipones. El resultado es espectacular, y el detalle y cuidado que se ha tenido en este aspecto, como en otros, es asombroso, manteniendo una paleta de colores semi-pasteles que dan esa sensación de “pintura viva”. Este punto, que mi me gusta, también puede ser el que os repela ya que reconozco que tras horas de juego puede resultar cansado y aburrido, pero al menos debéis darle una oportunidad y disfrutar de los gráficos, ya que el síndrome de Stendhal os embargará en más de una ocasión.

Acompañando al apartado gráfico tenemos una banda sonora épica, oriental y diferente. Las melodías son realmente uno de los mejores puntos del juego, pero al igual que los gráficos, al no parar de sonar en ningún momento puede resultarnos algo cansina, lo cual no merma su calidad, pero puede hacerse tediosa. Pero la mayor culpa de este tedio la tiene el guión del juego y su mecánica. Ya sabréis que se basa en la que ofrece Zelda, y potencia ciertos puntos dejando otros como los puzles en un lugar secundario (muy secundario). La principal pega es que hay mucho que leer, con murmullos de fondo simulando las voces realmente molestos, y te hace desconectar de la historia, y las mazmorras son puros trámites que no ofrecen ningún reto en comparación con el Twilight Princess. En este punto ya podréis observar que el último Zelda me ha gustamo más que Okami, pero he de aclarar una cosa: como juego me parece mejor Zelda, pero artísticamente Okami es superior (es una lástima que en el juego valore primero la jugabilidad). No quiero convertir esto en un post comparativo, y añadiré a favor de Okami que el movimiento del lobo es bastante mejor que Link-lobo.

El principal aporte jugable de Okami es el “pincel de los dioses”, con el que podemos parar el juego y pintar sobre la imagen para alterar el estado de las cosas: cortar, llevar agua de un lado a otro, provocar viento, lanzar rayos…es una interfaz realmente cojonuda, simple y divertida (versión DS?). Básicamente podemos decir que la mecánica de interacción de Okami se encuentra en este pincel y es lo que le hace grande y diferente.

El juego es largo y me lo he pasado tras 45 horitas de juego pero me ha dejado un regusto difícil, de alivio una vez superado, no de añoranza, pero eso sí, me gustaría saber como sigue la batalla en la llanua celestial… No es un juego para todo el mundo (por desgracia lo ponen de manifiesto las cifras de venta), pero si tenéis curiosidad artística, os gusta la cultura japonesa y amáis Zelda, no hay ninguna razón por la que no debáis tener este juegazo. Espero que Seeds, el estudio post-Clover, siga tratando de crear juegos que innoven tanto artística como jugablemente.

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